domingo, 29 de agosto de 2010

Un marinero por Shanghai

No hay día que echemos en falta nuestra tierra, nuestra gente. Sabemos que la vida que llevamos en Shanghai es pasajera, que una mañana nos levantaremos por última vez aquí para coger un avión de vuelta a casa, pero este es nuestro momento en China e intentamos disfrutarlo al límite. Esta idea se torna en melancolía sobre todo en días tan especiales como un cumpleaños. Esta semana ha caído un cuarto de siglo sobre mi espalda sin yo darme cuenta. El tiempo corre, kuai kuai, y la vida no se detiene, por eso es tan valioso sonreír cada uno de los 365 (o 366) días del año. Detalles que despertaron mis sentidos, que me hicieron disfrutar de mi inauguración oficial de los 25. Una buena tarta de mango, made by Martín Berasategui-Shanghai, una deliciosa cena en un japonés auténtico, donde la dueña era una nipona mayor de pelo blanco, y un cóctel bajo un cielo despejado. Faltaron muchas personas, muchos abrazos, pero todos llegaron de manera virtual. ¡Gracias a todos!

Igual que el elogio muchas veces se convierte en un cuchillo que se afila en la antesala del fracaso, la sorpresa produce tanta alegría como tensión experimenta el que gesta el arte de lo inesperado. Sin embargo, es tan embriagador saborear las mieles del éxito que merece la pena subir en ese ascensor en forma de montaña rusa y decir… ¡Felicidades Moni!

¼ de siglo significa que lo que descubras de ahora en adelante será ¾ veces mayor que lo que descubriste en el pasado. Estas fracciones son un ideal, quizá no quieras aferrarte tanto a la vida (un pequeño préstamo lingüístico), o si, o que sé yo. Mientras tanto, trata de disfrutar de ti misma para que puedas hacerlo con nosotros.

Es curioso que durante la semana de tu feliz no cumpleaños hayamos descubierto que Telepizza ha llegado hasta China, pero sin desvelar aún su secreto. Nos animamos a probar un trozo y la sensación de un Martes loco queda lejos.

El colofón a una semana tan especial para ti y para los que te rodeamos lo cantó Fito&Fitipaldis desde el escenario de la Plaza UPBA del recinto de la Expo Universal de Shanghai. Durante más de dos horas viajamos hasta Bilbo, su tierra, a través de las canciones de un roquero que madura a base de whisky. No importó no saberse las letras, los chinos que estaban por allí tampoco las conocían y saltaron como si toda la vida hubieran ido a los conciertos de Fito. Unos marineros portugueses vaticinaron con su presencia el gran tema de la noche, Soldadito marinero. No sé cuántas personas nos dimos cita en aquel peculiar enclave para un concierto de Fito&Fitipaldis, pero fuimos muchos. A veces lo importante es estar.

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Espero poder seguir haciéndote regalos, porque comprarlos es la antesala de algo.

Palabra: Música

No sobrevalores el significado de algunas palabras y lee a Rudyard Kipling: “La victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén.”


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