Música que conmueve y motiva. Una primera limpieza en una casa que no era tuya se convierte en una ardua tarea que necesita de palabras a modo de canciones. Lo que antes significó Everything but the girl, ahora lo hace Placebo.
Retando al imaginario colectivo chino que dice que al barrer se puede expulsar a la buena suerte del hogar, hemos pasado los últimos días. Poner a punto nuestro nuevo, ampliado y mejorado centro de operaciones ha llevado su tiempo. Poco a poco los resultados salen a luz, dejando atrás una capa de mugre más que curiosa. Momentos en los que madres y abuelas han sido recordadas con cariño y comprensión.
Tres días después, nuestro piso se acerca más a lo que realmente es, un hogar. Una cabecera de la cama decorada, una despensa repleta de arroz y pasta donde los productos occidentales (que aquí suponen verdaderos caprichos) son tan escasos como valorados. Las tormentas de arena aún no han llegado a Beijing este año pero nosotros hemos podido intuirlo. Recogedores llenos de polvo y suciedad entre descanso y descanso, aquellos que nos están haciendo comprender las réplicas recibidas en Rivas y la Alameda. Y entre tanto, la inspiración viene volando directamente a través de nuestra ventana y nos hace sonreír. “¿Te parece si ponemos en esta pared la foto que hicimos en Madrid?” o “Este rincón es perfecto para disfrutar de las vistas si ponemos esto otro”. Y es que rincones donde perderse dentro de la propia casa, no le faltan. Cada día que pasa, nos gusta más la sensación de mirar al norte, una dirección que siempre orientó a los que estaban perdidos pero sabían adónde querían llegar.
El distrito de Chongwen, en el cual tenemos el honor de residir, es chino por los cuatro costados. El juego de las diferencias resulta absurdo cuando traspasamos el umbral de la puerta del apartamento 1701.
Tangos y coplas dicen qué “la distancia es el olvido”, resulta que Beijing no es que esté lejos, más bien lo siguiente, y el recuerdo de aquellos de los que nos separamos está más vivo que nunca. Creemos que al olvido no se llega, sino que se va, se va si uno no pone de su parte para evitarlo. Este blog que con tanta ilusión creamos cada noche iluminada de rojo en Beijing es nuestra manera de decir “gracias”. Decimos gracias cuando lo que queremos expresar es un “os queremos”.
