martes, 12 de mayo de 2009

Sin problemas en la aduana

Habían pasado cerca de cuatro meses desde la última vez y nos volvimos a encontrar en un aeropuerto. Lo mejor, que parecía que no había pasado el tiempo. El virus H1N1 puso en peligro el desembarco de un cargamento de jamón muy esperado. Nuestra visita se ha portado, ha hecho los deberes y supo sortear la parafernalia que se montó por una supuesta pandemia que, a día de hoy, no es más que un recuerdo de la primavera de 2009 con cierto aroma a cerdo.
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El centro de operaciones de la planta 17 nunca tuvo tanta vida como la que tiene esta semana. Levantarse por la mañana y, de camino a la cocina, ver a dos conocidos cuerpos tirados en el colchón del salón nos dibuja una sonrisa en el rostro. Las visitas son una suerte cargadas de significado.
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Un chofer con alma de piloto de F1 nos llevó al tramo de la Gran Muralla situado en Simatai. Esta vez el espectáculo no estuvo en la serpiente de ladrillo que se retuerce en la cima de las montañas más de allá del horizonte. El viaje de ida y de vuelta en un viejo Wolfwagen Jetta fue una atracción temeraria y retrato de un país por construir. Adelantamientos múltiples en vías de dos sentidos tanto por la derecha como por la izquierda. Apuradas de frenadas por culpa de un ficticio pájaro, música de claxón para avisar de que se iba a hacer esa maniobra imposible para los que no conducíamos ese coche y un largo etc. que no solo asustaría a los que portan una L en la luna trasera de su vehículo.
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Por lo visto, Yashow apuesta fuerte y gana la partida a muchos puntos, a priori, de mayor interés turístico. Dos visitas, cuatro shop-adicts. Tanto el mercado de Yashow como el de la Seda se muestran como una cultura de vida ante los turistas. El famoso duoshao qian? es la primera frase en chino que toda visita aprende y es que el regateo se ha convertido en una atracción: por sus precios y por la diversión. Al contrario de otros países donde esta práctica es habitual, en China todo es más fácil. El precio que te digan, rebájalo al 20%, ponles una sonrisa y lo conseguirás después de un buen rato, eso sí, un rato largo.
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A decir verdad, la lejanía con España despierta y provoca a nuestros sentimientos por muchos motivos. Echamos de menos a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestra cultura. La ausencia de miedo ha conseguido que paulatinamente vayamos asentándonos, vayamos adoptando la nacionalidad de Beijing ren. Una rutina tan minúscula como una copa los viernes por la noche aún no había entrado en nuestro cuaderno de bitácoras pero Borja y Kike lo han escrito en letras mayúsculas. El viernes decidimos ir a Cargo, una de las variadas discotecas que custodian el Estadio de los Trabajadores, para probar suerte con los locales que saben de ocio. Grandes coches en la puerta y los ya controles rutinarios en cada puesto de entrada. Dos minutos nos hicieron falta para darnos cuenta de que no sería difícil divertirnos, sentirnos como en casa, y así fue. Los chupitos en cubetas de laboratorio nos acercaron a los presentes y una china nos enseñó a bailar como ellos lo hacen. Parecía que no… pero tenía su encanto. Movimientos simbólicos que acercaron posturas y nos mostraron lo mejor de su personalidad: el respeto y admiración a todo ser humano. Nada de pisotones, de malas caras ni de intenciones “atacantes”. Una gran noche que terminó en un amanecer desde el coche y una afonía que aún perdura.
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Los días sin mañana no entran en nuestros planes porque no permitiremos que se rompa la esperanza. ¿Qué es lo que se espera de esta vida? Cada uno de nosotros sueña, como niños que somos, pero sólo dejarán de ser utopía si no esperamos a que pinte la ocasión. Dos trazos y un borrón, eso es la vida, aquella en la que el pulso con el miedo nunca debe ganar la partida.
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martes, 5 de mayo de 2009

El H1N1, Kike y Borja llegan a China


Una parada en el camino, un momento para la reflexión. En noviembre ya sabíamos que la decisión que acabábamos de tomar nos podría llevar al limbo, al punto en el que un solo hecho nos impulsaría a uno de los dos lados. Días difíciles que parecen ir viendo la luz, aquella por la que nunca perdimos la esperanza. Renegamos que las noticias han de ser negativas para llegar a eso, ser noticia. Con cuentagotas, pero las buenas van apareciendo en nuestra bandeja de entrada. Lo que pensamos que sólo sería un anuncio de profesor en el Cervantes, supuso un encontronazo con Margaret. Una hongkonesa con pasaporte australiano iba a sacar lo mejor de nosotros. Alumna ejemplar que nos enseña, que nos toma como ejemplo, que nos importa. ¿Cómo se puede coger cariño a alguien sabiendo que hay un final? Sí, corto, pero intenso será su paso como alumna de español.
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Con la ilusión de una afición, de dos madridistas, pusimos el despertador a horas intempestivas la madrugada del sábado al domingo. Pensábamos que acostarnos a las nueve y posponer la cena hasta la 1h30 merecería la pena. Jamón, lomo y queso completaban el ambiente nacional que se respiraba. Es verdad, no teníamos ni a Manolo Lama retransmitiendo el partido ni el Diario As entre las manos, pero podíamos ver al Real Madrid y al Barça cara a cara en el Bernabéu. ¿Qué más podíamos pedir? Que ganaran… A las 3h45, hora de Beijing, Undiano Mallenco pitó el final del partido y con él se fueron nuestras esperanzas. Decíamos adiós al partido y adiós a la Liga. Ahora, ya no estamos tan seguros de que nos levantemos para los noventa minutos de Mestalla… o tal vez sí.
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Pero la vida seguía y más en China, donde no descansan ni para comer. Dicen que éste es el país de las oportunidades para los trabajos curiosos y nosotros ya lo hemos podido comprobar. Un proyecto para obtener un software de español apareció ante nuestros ojos y el lunes nos pagaron por escribir 450 palabras en nuestra propia lengua. Algo menos de una hora nos tuvieron en una habitación que hacía de oficina entre unas callejuelas que bien podrían pertenecer a la Cañada. Poco dinero, sí, pero más que por un trabajo de azafata o catering en Madrid.
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Como el Almendro en Navidad, el “nuevo virus de la gripe” denominado H1N1 ha llegado a China. El Gobierno ha hecho una demostración de fuerza y transparencia y los Beijing ren han guardado sus mascarillas para los días contaminados. Aquí no hay miedo a la pandemia que se vaticinaba desde el oráculo que a veces parecen los diferentes organismos internacionales, OMS, ONU, UE, CE, FMI, BM, etc.


Más nombres propios tenemos que sumar a nuestra relación de amistades chinas. La mayoría son de la tierra de los peajes, del sobre valorado pero delicioso pan con tomate y sí, del Barça. Miguel, David y Guillem. De fuera de nuestro Tíbet particular están Virginia, Rita y Blanca, de Palma, de Oviedo y de Madrid respectivamente. A la mesa de un restaurante mexicano, De Lugas, disfrutamos de una animada, irónica, sincera y amigable conversación, quedando claro que Madrid y Barcelona generan una sana rivalidad que las hace crecer. ¡Hala Barça! y ¡Visca el Madrid!
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En cuestión de horas la segunda vista tomará tierra en el aeropuerto Internacional de la Capital. Los pasajeros que tenemos el honor de ir a esperar responden a los nombres de:

Sr Borja Martín
Sr Enrique Bermejo

Su vuelo…hace escala en Ámsterdam, donde la nicotina no engancha.

060509 KLM 1700 Madrid/ Amsterdam 10h30/13h05
060509
KLM 3811 Amsterdam/Beijing 20h55/12h40

La ilusión que suponemos que os hace venir a la Capital del Norte es recíproca por disfrutar de vuestra compañía. Si, es verdad, en la maleta vienen nuestros regalos y eso nos motiva. Como dice nuestra alumna Margaret, tenemos una nevera de delicatesen. Nos vemos hermano y Porlan…


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