domingo, 12 de julio de 2009

Cambio de guardia


Soñamos con llegar más allá de China, con que el tiempo no sólo se detuviese en el país de “Nunca jamás”. Beijing se está convirtiendo en nuestra mejor lección de vida, aquella que nos enseña a convivir entre nosotros, con los demás. En el piso 17 nacieron unas costumbres ya tan arraigadas que nos permiten sentirnos autóctonos de un país que no nos pertenece pero al que deseamos pertenecer.

Cada visita es una lección de vida nueva. Cada visita es una nueva imagen de la ciudad que nos exprime para sacar el máximo de nosotros. Cada visita es un nuevo post para alimentar esta ventana virtual desde la cual cada vez sois más los que echáis un ojo y descubrís China con nosotros. Cada visita significa una hoja menos en el calendario…


Caras conocidas que vienen y van. Amigos que hacen sus maletas jugando al tetris con todo aquello que han adquirido a precio de ganga en un mercado donde lo único verdadero es el dinero. No hay duda, el mayor lugar de paso para todos los visitantes es y será el Mercado de la Seda y su hermano pequeño Yashow. Raquel y Carlos se fueron con kilos de regalos a sus espaldas y una nuevas percepciones de China. Ahora saben cómo se ve la vida con ojos rasgados, comer con palillos y hacerse entender con un taxista que normalmente no trata de comprender la dirección a la que te diriges. Gracias por vuestra compañía, nunca olvidaremos esa convivencia disfrazada de una señas de mus que marcaban las tareas diarias.

Casi seis meses. Ese es el tiempo que llevamos en Oriente y que hemos estado separados de las personas que más nos han hecho reír y llorar. El día 2 de julio, dos pasajeras con nombre y apellido llegaron a la Terminal 3 del Aeropuerto Internacional de la Capital, tan cansadas como pesado era su equipaje. Unas madres que se encargaron de hacer volar los productos “Made in Spain” llegaron a modo de regalo navideño. Sí, con 38º en el ambiente sentimos que el turrón pronto estaría entre nuestras manos. Un reencuentro esperado desde aquel 22 de enero y que sólo dos hermanas pueden entender. Ahora ya estás aquí, reviviendo aquellos momentos del 2007 cuando juntas descubrimos Beijing.


El 07.07.07 la Gran Muralla se proclamó de nuevo Maravilla del Mundo y por ella caminamos. Este año, nos encontramos en el sendero de piedra conmemorando una Independencia que nada tiene que ver con nosotros. El inglés del “wanna” retumbaba en las torretas que unían la Muralla dejando en un segundo plano el idioma chino. La Gran Muralla celebró el Aniversario de la Independencia de EEUU, y nosotros con ellos al más puro estilo español con un bocadillo de tortilla de patata entre nuestras manos. Una maravilla a nuestros pies que se muestra más fotogénica que una musa a la lente de una cámara.

Aquellos que pronto estarán de boda recordarán, mientras se visten para la ocasión, a Jenny, su sastre personal. Nosotros, que nos quedamos aquí, no de dejamos de negociar un regalo por llevarle tanto cliente amigo. Las camisas de cuello mao, los trajes a medida y sus precios, se convierten en cantos de sirena de los que nadie puede escapar. Si Jenny supiera español sabría lo feliz que ha hecho a aquellos que han pasado por su cinta métrica, que no por sus manos. Realmente el que toma las medidas es Óscar, pero seguro que soñasteis que fue ella quien os midió.

Tan lejos como estamos y no paramos de conocer a gente de España. En una cómoda habitación del centro de masajes Bodhi, sentados, mientras nos masajeaban unos dedos del pie, ya acostumbrados a tales placeres, nos reímos al intentar hacernos entender con unos chinos que nos preguntaban por Kaká y nosotros les hablamos del gran acierto de Teresa Rivero al fichar a Pepe Mel como entrenador de un Rayo de primera. Los guiños crean complicidad y todos los que nos visitáis sois especiales para nosotros.

Beijing ha tenido el honor de conocer al tipo más auténtico y natural de la tierra. Responde al nombre de Sergio Cobo, basta con decir su nombre para sonreír. Acompañado de Vero, Miriam y Ana, juntos han practicado la versión mejorada del término denominado “speed tourist”, pero de calidad, “solo primeras marcas”.

lunes, 6 de julio de 2009

Carlos y Raquel (TOP SECRET)


Muchos fueron los pensamientos sobre cómo iba a ser nuestro viaje, pero cuando estamos a punto de volver a España nos damos cuenta de que todo lo imaginado se ha quedado corto. Con poco equipaje y mucha energía llegamos al aeropuerto de Beijing, esperando encontrar esas dos caras amigas con las que tantas veces habíamos hablado por el skype a miles de km. A partir de ese momento comenzó un viaje irrepetible.


Nuestra primera dificultad: los palillos. Vergüenza ajena que sentíamos cuando todo el mundo comprobaba que nos comíamos dos granos de arroz…Pero tras muchos ensayos en un sinfín de restaurantes pudimos quedar satisfechos. Tanto como para hacernos nosotros solitos unos rollitos con carne de pato y salsa de soja. Sin embargo hay que reconocer que nuestras comiditas caseras a base de arroz con pimienta, tortilla, pescadito, lomo y quesito no tenían nada que envidiar a la cocina asiática.



Siempre recordaremos el hindú que rebosaba sus platos con comida, a nuestro vecino de mesa que nos deleitaba con su manera de sorber la sopa y a Ritan donde se encontraba el Annie’s… Lo único que se nos quedó pendiente fue probar ese plato típico de Beijing: los noodles o algo así? Lo que sí sabemos es que jamás olvidaremos ese aroma embriagador del llamado “tofu”, un manjar de la cocina china que recomendamos a todo viajero que visite esta tierra.

Dos semanas han dado para mucho; todo tipo de excursiones que nos han dejado paisajes y vivencias únicas. Desde ir en bicicleta por Tian´anmen con el caótico tráfico, pasear por la casa de los emperadores que durante dinastías habitaron esos palacios tan impresionantes hasta permitirnos el lujo de darnos un masaje chino en un “reservado” para 4, dando a conocer a nuestros simpáticos masajistas entrenadores de renombre internacional: Pepe Mel, siempre tendrás un hueco en el Guomao F.C.

La única espinita que nos queda es no haber estado en ningún parque típico chino, pero hemos tenido la oportunidad de ver una de las maravillas del mundo: La Muralla. Preciosa de ver pero dura de “escalar”. Nunca olvidaremos ese bocata de tortilla, a Vero con su espíritu deportivo por volver a casa andando 80 km. y el comportamiento de esos yankees chinos que Grisom tuvo la oportunidad de cotejar.

Pero lo que más recordaremos será a nuestros amigos los taxistas y su manía de hacernos recordar que el claxon de su coche funcionaba a la perfección; en especial el del “baby eructitos” sin olvidar la frase más sonada: “Peixín Jíee Xingfu Dajie Lukou”

Los mercados de Silk Market y Yashow se han convertido en nuestra segunda casa. Todo tipo de ropa, calzado, relojes y regalitos de viaje al mejor precio posible “finito” para tí amigo y por supuesto de primeras marcas… Mila, mila, bonito y balato guapísimo. Nuestra mejor amiga: Jenny. Gracias por ese traje y ese vestido a medida.


Todo esto no hubiera tenido el mismo sentido sin nuestras noches de juego abanico en mano y cuenco de noodles a medio hacer, “jugadas casi tan arriesgadas como hacer piragüismo o montar en canoa” daban paso a apuestas por cumplir y muchas risas dentro de este patio flamenco de la 1701.

Sólo nos queda agradecer a nuestros anfitriones el trato que nos han dado durante estos 15 días. A parte de amigos han sido para nosotros unos excelentes guías y traductores. Echaremos de menos ese ruidito de teclado de M que sonaba al amanecer junto con la imagen de G y su obsesión por la limpieza matutina. Pero sobre todo os recordaremos como unos auténticos writers y os deseamos mucha suerte en este proyecto que comenzasteis desde “zero” que poco a poco va dando sus frutos.


Gracias por todo chicos.

Raquel y Carlos.

P.D: En el próximo viaje en vez de queso y lomo traeremos una remesa de cepillos de dientes para uno que ya sabemos.

Esperamos y deseamos salir todos en la foto de la casa rural de este año

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