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domingo, 13 de marzo de 2011

Oh my gosh

Ayer asistimos a nuestro primer concierto en China. Nos enteramos de casualidad y compramos las entradas sin dilación. Usher iba a hacer parada en Shanghai en su gira ¨OMG Tour¨ y no vimos mejor oportunidad que ésta. Resulta curioso descubrir que los conciertos son iguales en todas partes. Una larga cola de fans a la entrada del recinto, puestos de souvenirs a modo de entretenimiento en las inmediaciones, parejas, grupos de amigos y, lo más importante, la ilusión de poder ver a un artista que normalmente escuchamos por la radio. Una gran parte de los extranjeros estábamos allí (no son muchos los conciertos de grupos occidentales en China), pero también se dejaron ver las chinas enfervorecidas.


El recinto, de impresión. Usher, de espectáculo, sobre todo su puesta en escena. Fue una pena que la acústica del lugar no fuese lo que todos esperábamos. El Mercedes Benz-Arena se construyó para la Expo y parece que aún tienen que darle unos últimos retoques para que los que estuvimos más alejados del escenario pudiésemos escuchar la música a la perfección. La segunda parte del concierto, la mejor a nuestra crítica, estuvo marcada por el homenaje de Usher a Michael Jackson. Se engalanó con sus botas brillantes y revivió la figura de MJ. ¨I love you Michel¨, fueron sus palabras. Hubiese sido bonito verlos juntos en el escenario.



Palabra: expectación.

El filosofo taoista Lao Tzu, escribió: “El que domina a los otros es fuerte pero el que se domina a si mismo es poderoso".

lunes, 7 de marzo de 2011

"La Roja" en China

La adaptación a China, después de casi dos años y medio de estancia, no es ni será nunca total. Nos separan barreras tan altas y tan largas como La Gran Muralla que recorre este superlativo país. Es verdad, podemos decir que estamos asentados, que realizamos una vida “normal” en un lugar que, en el fondo, es ajeno a nosotros. Un día en nuestra vida en Shanghai no difiere mucho de un día de vuestras vidas, en cualquiera de las ciudades desde las que nos seguís. Madrugamos, tomamos el autobús para ir al trabajo, intercambiamos pareceres con el jefe, hacemos algo de vida social, cocinamos, vemos la televisión, más bien vemos lo que descargamos en el ordenador en la tele y, desde hace muy poco, uno de nosotros juega al fútbol, algo que extrañaba de su vida en Madrid. El nombre del equipo en cuestión es “Los Farys”, sobran las palabras y espero los comentarios. Fuera de nuestras fronteras parece que a la gente le gusta recrearse en los tópicos que nos condenan. El caso es que jugar al fútbol en China es una nueva experiencia. Un miembro del equipo nos invitó a su bonito apartamento a una fiesta antes de comenzar la liga. Fue una buena oportunidad para conocer gente y oír la historia de cada uno. El domingo empezamos la liga con un meritorio empate a uno frente un equipo portugués. Nos quejamos de los árbitros en España, hay que ver a un juez de línea chino escribiendo un sms durante el partido. Ver para creer. Es muy sano poder desconectar y por un rato olvidarte de lo difícil que es construir algo por estas latitudes. Ser extranjero supone muchas cosas, algunas buenas, otras simplemente te frustran y te preguntas si llegaremos a entendernos. C´est la vie.

Nos gustaría aprovechar la oportunidad para dar las gracias a “la Maribel” (los catalanes lo dicen así y nosotros lo respetamos) por seguirnos, además, quisiéramos decirle que puede llamar al bueno de su hijo, “el David”, con la tarjeta Panda desde el móvil. Señora, el chaval está bien, pero anda medio loco por organizar algo en la bolera con un “pica-pica”, por unos 150 RMB. Todo se andará.

A pesar de lo dicho, la inmersión total no solo consiste en venir, ver y adaptar aquello que más nos interesa. También supone un aprendizaje hacia otro estilo de vida. Primero llegó la Forever con sus dos ruedas como medio de trasporte diario en una ciudad como Beijing, cuyos carriles bici son tan amplios como la Castellana en Madrid. A ello le siguió una larga lista de costumbres a la que hace menos de un mes se ha unido una nueva actividad: el yoga. Nunca me interesó, creí que el aburrimiento se apoderaría de mi en unas clases donde, a priori, se centran en estiramientos. ¿Quién fue el que un día se atrevió a decir eso y todos nos lo tomamos a pies juntillas? Lejos de adormecerme, despierta mi concentración y favorece mi relajación. Hay tantos tipos de Yoga como dialectos del chino. Hatha, Flow, Fragance, Traditional, Classical, Power, Simply Yoga… Puedo probar todos, pero no puedo seguir todos (lo escribo con conocimiento de causa). Si Hatha es el más genérico y tal vez mi favorito, ayer comprobé que el profesor de Power Yoga nunca va a volver a verme la cara. ¿De verdad hay gente que puede hacer esos movimientos con su cuerpo? Pero lo que más me asombra cada día es ver cómo las mujeres mayores chinas se doblan cual hoja de té. Esta filosofía del deporte ha despertado un gusanillo dentro de mí que de momento no quiero parar.

Usher está de gira con OMG Tour y su próxima parada será Shanghai. Desde My Way a finales de los 90, las cadenas de radio no han parado de poner sus éxitos, pero son de esos artistas que te resignas a verles en el videoclip de turno. No pasa por España pero sí lo hace por China… Algo bueno tenía que haber en el hecho de vivir a 10.000 km de casa! Dicen que en directo pierde en voz pero gana en espectáculo. Ver cómo hizo una puesta en escena con Michael Jackson me dejó sin habla… Esta vez, una multitud enfervorecida de fans chinos gritarán su nombre mientras nosotros tenemos nuestra primera experiencia de live-acoustic en el Dragón Asiático.

Hoy es un día importante, una mañana de preocupación. Pronto habrá terminado la tensión y podrás comer esas fresas con miel que tanto te gustan. Estoy deseando oír de nuevo tu voz.

Palabra: Melchor

Cita: Anthony Brandt dijo ¨Muchas cosas cambian en la vida, pero uno comienza y acaba en la familia”.

domingo, 29 de agosto de 2010

Un marinero por Shanghai

No hay día que echemos en falta nuestra tierra, nuestra gente. Sabemos que la vida que llevamos en Shanghai es pasajera, que una mañana nos levantaremos por última vez aquí para coger un avión de vuelta a casa, pero este es nuestro momento en China e intentamos disfrutarlo al límite. Esta idea se torna en melancolía sobre todo en días tan especiales como un cumpleaños. Esta semana ha caído un cuarto de siglo sobre mi espalda sin yo darme cuenta. El tiempo corre, kuai kuai, y la vida no se detiene, por eso es tan valioso sonreír cada uno de los 365 (o 366) días del año. Detalles que despertaron mis sentidos, que me hicieron disfrutar de mi inauguración oficial de los 25. Una buena tarta de mango, made by Martín Berasategui-Shanghai, una deliciosa cena en un japonés auténtico, donde la dueña era una nipona mayor de pelo blanco, y un cóctel bajo un cielo despejado. Faltaron muchas personas, muchos abrazos, pero todos llegaron de manera virtual. ¡Gracias a todos!

Igual que el elogio muchas veces se convierte en un cuchillo que se afila en la antesala del fracaso, la sorpresa produce tanta alegría como tensión experimenta el que gesta el arte de lo inesperado. Sin embargo, es tan embriagador saborear las mieles del éxito que merece la pena subir en ese ascensor en forma de montaña rusa y decir… ¡Felicidades Moni!

¼ de siglo significa que lo que descubras de ahora en adelante será ¾ veces mayor que lo que descubriste en el pasado. Estas fracciones son un ideal, quizá no quieras aferrarte tanto a la vida (un pequeño préstamo lingüístico), o si, o que sé yo. Mientras tanto, trata de disfrutar de ti misma para que puedas hacerlo con nosotros.

Es curioso que durante la semana de tu feliz no cumpleaños hayamos descubierto que Telepizza ha llegado hasta China, pero sin desvelar aún su secreto. Nos animamos a probar un trozo y la sensación de un Martes loco queda lejos.

El colofón a una semana tan especial para ti y para los que te rodeamos lo cantó Fito&Fitipaldis desde el escenario de la Plaza UPBA del recinto de la Expo Universal de Shanghai. Durante más de dos horas viajamos hasta Bilbo, su tierra, a través de las canciones de un roquero que madura a base de whisky. No importó no saberse las letras, los chinos que estaban por allí tampoco las conocían y saltaron como si toda la vida hubieran ido a los conciertos de Fito. Unos marineros portugueses vaticinaron con su presencia el gran tema de la noche, Soldadito marinero. No sé cuántas personas nos dimos cita en aquel peculiar enclave para un concierto de Fito&Fitipaldis, pero fuimos muchos. A veces lo importante es estar.

Espero poder seguir haciéndote regalos, porque comprarlos es la antesala de algo.

Palabra: Música

No sobrevalores el significado de algunas palabras y lee a Rudyard Kipling: “La victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén.”


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