Al margen de las peculiaridades que rodean a Taiwan, sólo podemos escribir buenas palabras acerca de lo que vimos y sentimos durante la semana que pasamos en Taipei, la capital. Nos recibió un día caluroso, pero azul y soleado, un regalo para nosotros. La fisionomía de la ciudad se traduce en avenidas anchas cortadas por calles estrechas, donde se suceden pequeños bloques de apartamentos (no más de cuatro alturas) que recuerdan a los que aparecen en los dibujos animados japoneses. Custodiada por montañas y un tupido manto verde. El número de habitantes, alrededor de 3,5 millones, habla de la tranquilidad que se respira en el ambiente. Parece que lo coches no tengan claxon, alguna que otra lagrimilla corría por nuestras mejillas cuando al cruzar un paso de peatones los conductores taiwaneses ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡nos cedían el paso!!!!!!!!!!!! Sí, Taiwan es también la amabilidad de su gente. Atenta y presta para ayudar al forastero, sonriente y muy cercana en el trato.
jueves, 30 de junio de 2011
No todos se merecen un mausoleo
Al margen de las peculiaridades que rodean a Taiwan, sólo podemos escribir buenas palabras acerca de lo que vimos y sentimos durante la semana que pasamos en Taipei, la capital. Nos recibió un día caluroso, pero azul y soleado, un regalo para nosotros. La fisionomía de la ciudad se traduce en avenidas anchas cortadas por calles estrechas, donde se suceden pequeños bloques de apartamentos (no más de cuatro alturas) que recuerdan a los que aparecen en los dibujos animados japoneses. Custodiada por montañas y un tupido manto verde. El número de habitantes, alrededor de 3,5 millones, habla de la tranquilidad que se respira en el ambiente. Parece que lo coches no tengan claxon, alguna que otra lagrimilla corría por nuestras mejillas cuando al cruzar un paso de peatones los conductores taiwaneses ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡nos cedían el paso!!!!!!!!!!!! Sí, Taiwan es también la amabilidad de su gente. Atenta y presta para ayudar al forastero, sonriente y muy cercana en el trato.
domingo, 27 de marzo de 2011
"Business friendly"
"La tierra salvaje de un hombre, es el parque de recreo de otro" Anónimo.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Better city, better life
Esta es la tercera vez que piso territorio chino, no es que me haya gustado menos que las otras veces, pero lo “bonito” de esto es el cambio tan radical que hay entre China y la ciudad de donde venimos, y yo ese cambio ya lo conocía. De ahí que no me haya sorprendido, sabia dónde venia. La razón de todas mis visitas es para hacer un poco de “speed tourist”, pero sobretodo para ver a mi hermano y a su chica. Esta vez, el verdadero culpable ha sido papá, que se moría de ganas de conocer tu nueva y momentánea ciudad. A pesar de que no se haya metido en la cultura china, ni tan siquiera ha usado los palillos, él ha cumplido con creces su objetivo de viaje, que no era otro que volver a verte en tu entorno chino. Tanto tú, Galo, como yo, sabemos que allá donde vayamos, al igual que cuando estuve en U.K., siempre tendremos a dos fieles viajeros.
A pesar del excesivo calor, atascos, escupitajos, eructos… no olvidaremos nuestra visita a China. Todo gracias a nuestros guías, quienes nos han permitido llegar a los sitios más pintorescos sin dar ningún rodeo y siempre con su mejor voluntad. ¡¡Lo apreciamos y lo valoramos!!
De China diré, que tanto a papá como a mí, nos ha gustado más Beijing que Shanghai. Tiene mas encanto chino. Shanghai no deja de ser una cuidad con parecidos razonables a otras europeas, asiáticas y norteamericanas. Hay que ir y conocer para poder valorar y comparar con otras ciudades. ¡¡Que nos quiten lo bailado!!
De la Gran Muralla qué vamos a decir que no se haya dicho. Es algo donde hay que ir y poner la “chinchetita” sí o sí. Mas todavía si tienes la posibilidad de hacer un poco el ganso, que se nos da de fábula, bajando de la Muralla en tobogán, pues mejor todavía.
Otra cosa que nos dejó un magnifico recuerdo fue el pabellón de España en la Expo de Shanghai, ¡es la leche! Han sabido dar una muy buena imagen de España con luces, sonido e imágenes. Aunque los chinos se quedan con Miguelín… ¡¡Olé por España y por los españoles!!
No podemos olvidar nuestra visita a vuestro lugar de trabajo, El Restaurante Martín, donde vuestro amigo cocinero nos invitó a degustar la mejor comida china, sobretodo para papá. Yo me quedo con el puré patata con huevo, rico rico. Aparte de la buena comida, recibimos el mejor trato por todo el “staff”, y eso es por vosotros, por el aprecio que se os tiene en Hengshan Lu. Desde aquí volvemos a dar un gracias en general, a cada uno la parte proporcional que le corresponda.
Para acabar os diremos que no os creáis que nos vamos odiando a los chinos, porque no es verdad. Os estamos muy agradecidos por todo lo que habéis hecho por nosotros y lo que está claro es que es un viaje que no olvidaremos nunca.
A vosotros, os diremos que os deseamos toda la suerte del mundo, que se cumplan todos vuestros proyectos, pero sobretodo siendo felices, que es lo más importante.
Todo en esta vida tiene solución menos una cosa, así que hay que intentar quitar importancia a los problemas que nos van surgiendo, porque cuando aparecen pensamos que no tiene solución, pero con el paso del tiempo nos damos cuenta de que sí la tiene y no era para tanto e incluso se nos olvidan, lo que significa que no merecía la pena hacer un drama de algo que ya ni nos acordamos.
Me encantaría que estuvieseis más cerca de nosotros, para que os voy a mentir, pero si vuestra felicidad está allí, de momento, yo soy feliz. Me tocara buscarme excusas para volver a visitaros por China… perfeccionar mis panorámicas, ¿no es mala,eh?
“La suerte si existe, pero hay que buscarla"
lunes, 3 de mayo de 2010
El riesgo del deseo

El pasado viernes, los chinos pudieron sentir las reminiscencias de unos Juegos Olímpicos que aún perduran en la mente de todos. Recuerdo cómo aquél 8 de agosto vi la inauguración por la televisión de casa, con un profundo deseo de revivir el primer mes que pisé China con mi hermana. La tristeza por haberme perdido los primeros fuegos que deslumbrarían al mundo, se ha visto algo compensada con la felicidad al disfrutar de la traca final que consolida el papel de Shanghai. Todos sabemos que la pólvora y el desfile de bailarines y cantantes no disfrazan al resto de los ciudadanos. Se ha criticado que el Shanghai más desarrollado y educado no es el reflejo de la realidad diaria. ¿Acaso se pueden sentir menos chinos aquellos que llevan una vida más parecida a lo que nosotros entendemos como “adecuada”? Todo es la realidad y nada es fruto de la imaginación. Les queda un largo camino, pero hay que saber valorar cada paso.
Paulo Coelho sabe valorarlo: “cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena”
La palabra de hoy: UMBRAL
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domingo, 11 de abril de 2010
Tiempo fugaz
Los reencuentros son un regalo. El primer abrazo es el comienzo de nueve días que constituirán recuerdos. La espera es larga pero sin embargo se marchan rápido. ¿Hemos aprovechado al máximo cada minuto con ellos? Esperamos que tanto como ellos con nosotros.
Pero este viaje tenía una segunda parte. Volvimos a despedirnos en el aeropuerto aunque esta vez nos encontraríamos tres horas más tarde en otra de las ciudades más apasionantes del mundo: Hong Kong. Este rincón chino, que puede presumir de tener un skyline que emociona a los viajeros, nos abrió a un nuevo concepto asiático. Aquel del lujo, del caos, de la influencia colonizadora. Aquí las tiendas de las grandes marcas tienen que colgar el cartel de “lleno” y los compradores deben hacer cola para entrar. Aquí las calles se decoran con luces y mucho ruido que favorecen la vida nocturna. Aquí los ingleses tienen una herencia cultural y monumental que es difícil esquivar. Y es que la carrera de caballos nocturna nos dejó tan boquiabiertos como el Gran Buda de Lantau.
Se unieron al grupo Elena y Borja, cansados de playa y con ansias de ciudad. Juntos, disfrutamos de unos mojitos en Lan Kwai Fong, de la experiencia de subir al Peak para sentir que estábamos en Andorra (la niebla y el viento fueron los aguafiestas) y de comprobar cómo los domingos las filipinas abarrotaban las calles de Hong Kong para disfrutar de su día libre. Las sobremesas las marcaron las comidas del cangrejo típico y los tallarines de aquel restaurante con la camarera más “agradable” que nos hayamos topado. Y como no podía ser de otro modo, las empanadillas del Din Tai Fung marcaron la despedida.
Nueve días que volaron tan rápido que aún sentimos vuestra presencia en China. ¿Se puede saber quién inventó las despedidas?
Bruce Lee apuntó “en el caos busca la simplicidad y en la discordia la armonía”.
La palabra de hoy es: AZAR
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